la mentira del corona



¿Por qué hay tantas personas hoy hablando de engaño y manipulación? Incontables videos viajan por las redes explicándonos de maneras muy diversas los motivos y señalando a los creadores de la gran mentira.
¿A quién le podemos creer?
La verdad es la adecuación de la palabra a lo real.  Lo real no es verdadero o falso, es lo que es. Por medio de los sentidos percibimos algo a lo cual nuestra mente da rango de dato, es decir información. Con ella elaboramos definiciones, afirmaciones y juicios. Esto es bastante básico y funcionamos más o menos así.
Ahora bien, nuestra mente racional no soporta el vacio, busca inteligibilidad en todo y muchas veces se hace trampa así misma para poner sentido incluso donde no ha encontrado la verdad.
Se apega a una parte de lo percibido, acepta confiar en quien tiene más pergaminos o comunica con autoridad y termina llenando los huecos con inferencias erráticas y sin confirmación externa. Feliz, ha logrado entender la “realidad”.
No se comporta así la ciencia. El método científico es exigente y preciso, no confía sin más en los sentidos, los datos son cuestionados, los expertos llegan a ser reconocidos tras muchos años y pruebas. El científico autentico sabe que es mucho más lo que ignora que lo que conoce.  El conocimiento científico es provisorio y acotado.
Me animo a decir que lo opuesto a la verdad no es la mentira sino la ignorancia, ese enorme vacío en el cual perdemos toda certeza y control, y del cual tratamos de salir aferrados a creencias, no importa lo descabelladas que sean.
La mentira y la manipulación existen, si. Es un problema de la ética y de la moral. Hay quienes procurando beneficios para sí mismos o para un sector elaboran complejos flujos de información falsa a sabiendas, buscando una determinada reacción en los receptores.
¿Puedo identificar yo, simple ciudadana, desde mi casa, usando solo redes sociales y medios masivos de comunicación quién miente y quién no, hasta dónde se extienden las redes del engaño, quiénes las crean y las dirigen, y con qué objetivos? No.
Se complica todavía más el panorama ya que millones de personas ajenas a la trama o tramas ocultas, adhieren de buena fe a cualquier teoría que les alivie su incertidumbre y las multiplican en el espacio virtual y comunicacional, confiriéndoles una densidad que las hace aparecer sólidas y más creíbles todavía.
Por mi parte sé lo que puedo y quiero:
·         Ser paciente y compasiva con todos los seres, sin juzgar
·         Mantenerme cauta y reflexiva, sin aceptar verdades incuestionables
·         Indagar y reconocer la parte de verdad que hay en todo lo expresado, por más pequeña que sea.
·         No dar lugar a las expresiones violentas, irrespetuosas, que promueven el enfrentamiento y la desintegración social.
·         Replicar sólo aquello que en conciencia puedo acreditar como verdadero, necesario y para el bien de todos.
·         Actuar con responsabilidad y libertad.



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